Mientras que la conquista de los Incas para someterlos se hizo con
el caballo, lanza y escopeta, con mucha preocupación estamos comprobando que
los nuevos CONQUISTADORES de ahora, están usando otras armas y otros métodos
mucho más fáciles; pero más efectivos y poderosos que los utilizados por
las huestes de Francisco Pizarro.
El año 1975 fui testigo de cómo en el
establecimiento comercial del entonces comerciante brasilero afincado en La
Poza Río Santiago, Sr. Dosantos, tenía como sirvientes a unos jóvenes
huambisas; cuando ya no querían trabajar en un pequeño molino de pilar arroz,
les daba cañazo (aguardiente) y gustosos reanudaban sus labores. En aquel
entonces se consumía en ese lugar donde se fincó la COLONIA DE PIURANOS, un
promedio de dos cilindos de aguardiante quincenales o mensuales.
Han transcurrido 40 años desde aquella fecha
y vean la etapa de la OTRA CONQUISTA de
los descendientes, sobrevivientes del Tahuantinsuyo, nos encontramos con otro
panorama de sometimiento: LA CERVEZA, que ha empezado a sustituir al ancestral
MASATO (nija manchi). Con la diferencia
enorme que el masato era utilizado como nutriente para la primera infancia (sin
fermentar) y para los adultos, fermentado, para fiestas.
De un tiempo acá, el masato está a punto de
desaparecer, para ser sustituído por la cerveza, que como verán en la foto del
costado, es transportada en enormes botes por centenares de cajas, que a la
distancia en la inmensidad del río Santiago se ve como un trasatlántico cargado
de containers, todo ese cargamento no es para que lo tomen los mestizos que
residen
por
allá...ahora son los mis-
mos
nativos los que la buscan
y la
toman para sus borracheras, gracias a la llegada de la televisión que es peor
que el VIH, los está aniquilando moral, antro pológica e históricamente y no
solamente están cambiando al masato
por la
cerveza, si no que de
a raíz
empiezan a cambiarse lo más elemental de sus ancestrales costumbres con
predominio de las frivolidades que el
imperio del capitalismo neoliberal nos impone con sus propagandas, usando las piernas y los senos de las mujeres que
ahora sirven de referente para que nuestras jovencitas indígenas quieran imitar
y junto con esto, toda la mariconada y homosexualismo que se difunde, a tal
punto que podríamos afirmar ahora que en amplios sectores de las comunidades
nativas abundan los homosexuales, que hasta hace 20 años, viejos apus se
vanagloriaban en proclamar que en sus pueblos eran «bien machos»; y ahora argumentan que el homosexualismo «es
contagio» de los occidentales; lo que será materia de otro tema.
Por ahora nos preocupa mucho la «invasión» de
la cerveza, pues su consumo no solamente incentiva el alcoholismo, si no
también la pobreza y más dependencia; pues una vez iniciados en su consumo, no
sabríamos explicarnos de dónde podrán sacar 7 soles por cada botella y que para
embriagarse no se requiere de una, si no de muchas y OJO que dicha bebida no
solamente llega a esos lugares de las ciudades de la Costa peruana, también viene de Ecuador y más
barata.
Si las organizaciones que defienden las etnias
amazónicas, no ponen el remedio a tiempo, pronto los tendremos en ruinas.
Salvo
mejor parecer.
Nororientalmente:
EL DIRECTOR.