Nieva.-(¡Nor
Oriente!) A más de una semana del fatídico accidente en el que casi al
finalizar de surcar el Pongo de Manseriche cayera en sus turbulentas aguas el
que en vida fue Ing. Wilfredo Catrina Pedraza, la intensa búsqueda de los
primeros días empieza a mermar ante los negativos resultados.

Pasar este pongo de bajada, es sensacional, de
subida, un desafío a la muerte, una aventura propia de quienes les agrada
«quemar» su adrenalina. Aunque POR NECESIDAAD, numerosos viajeros desde las
remotas épocas de la conquista tuvieron que pasarlo. Hacerlo por el cerro, implica una penosa travesía por
la margen izquierda que embromaría hasta casi un día de caminata. Si
quisiéramos hacerlo por carretera, habría que salir de Nieva al Puente para
tomar la ruta a Sarameriza y de allí surcar por el río hasta Borja que se ubica
en la salida (de bajada del Pongo), no
menos de 8 horas.
La generalidad de la creencia popular que se
recoge en Nieva es que «DE MIL UNO» son los cadáveres que se encuentran de
aquel que cae en esas aguas. Es casi mitológica la narración del que en vida
fue don Fermín Flores que contaba que cuando naufragó su embarcación surcando
el Manseriche, «a manera de un sueño» se despertó sobre una enorme piedra al
centro de uno de aquellos remansos; pero cuando el río no estaba muy crecido.
Tanto a la entrada como en la salida existen
guarniciones militares, Teniente Pingo en este lado y Borja en el otro, en
ambos lados hay unas «tablas» de
marcación del caudal del río con indicadores severos para autorizar o impedir
el pase de osados viajeros.
MITOS Y LEYENDAS
Lo insondable, lo desconocido genera mitos y
leyendas. Dicen que la profundidad de las aguas en el Manseriche alcanza hasta
los cien metros; pero que se sepa, nadie lo ha podido medir. Dicen también que
entre las enormes cavernas que se forman en el interior de las paredes de los
cerros cortados por la corriente de ambos
lados que son casi verticales, no hay orillas, existen enormes peces que
devoran todo lo que a su paso encuentran, como que también dicen que entre esas
cavernas una de ellas conforma un río subterráneo cuyas aguas se pierden en el
subsuelo, hasta se habla de la existencia de enormes serpientes que «viven» en
las cavernas del Pongo y se alimentan de
peces y personas que por allí pasan o caen, etc.
EN EL PRESENTE CASO
Amigos cercanos del occiso refieren que estaba separado de su esposa desde hace
algunos años; que tiene un hijo estudiando ingeniería en una universidad de la
Costa, que debe ser el más perjudicado.
Que es cierto, el PEJSIB está apoyando
con combustible para las chalupas
y desliza dores que están buscándolo; pero no hay presupuesto para pagar a las patrullas de
rescatistas, como que tampoco hay para los pasajes y estadía de los familiares, teniendo en cuenta que un pasaje
de Bagua a Nieva cuesta 100 soles, la alimentación en esos lugares es casi el doble
que por acá. Trabajadores del PEJSIB hicieron una colaboración que fue
alcanzada el miércoles último con un monto «no muy significativo», según nos
dijo uno de los funcionarios que laboran en esa institución.
Que tampoco pueden reclamar sus familiares
cercanos la indemnización que le corresponde por «luto» o «sepelio»; porque no
hay el cadáver y tendrían que esperar un trámite judicial que lo declare
«muerto civil» para que sea indemnizado y eso demora no menos de seis meses.
Ojalá sea una excepción y se encuentre su
cadáver.
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