Cuando decimos que se les acabó la tinta, es para referirnos a los tinterillos que alentaron al DELINCUENTE para que prolongue su libertad también robada junto a su pandilla.
Reproducimos al costado, un fragmento de la resolución judicial de fecha 04 de julio último, firmada por el Juez Pari González en la que «REITERA LAS ÓRDENES DE UBICACIÓN Y CAPTURA...», de la banda delincuencial fugitiva compuesta mayormente por el cercano entorno familiar del JEFE, aquí los nombres que se mencionan en dicha reiteración de captura:
1.- Sadón J. Gómez Torres
(el jefe). 2.- María Elsa Bravo Perales, su esposa.

Caso único en la historia delictiva de esta parte del país que supera a la banda chiclayana de «La Gran Familia». Diez imbéciles (y faltan más), que soñaron hacerse ricos sin trabajar; usaron y gastaron dinero ajeno (del pueblo de Chirinos) a manos llenas haciendo compras de casas y terrenos, en viajes de lujo y a los mejores lugares del planeta. Esto es, en términos referenciales de acuerdo a las tradiciones populares, hicieron pacto con el diablo, se compactaron, simbólicamente. No sabemos si el diablo los fornicó; pero de lo que sí estamos seguros es que desde hace algunos días y no se sabe por cuantos años, sus pesadillas deben estar por alocarlos, los insomnios de vivir a sobresaltos o a saltos de mata, no alcanza en nuestra mente imaginarlo.
Son diez cojudos que no sabemos en qué huecos, escondites o madrigueras estarán ocultándose; lo que sí sabemos es que, tarde o temprano, caerán. A los que sí, habría que felicitar, es a los abogados que dizqué los «defendieron» y a los jueces «asquerosos» que les hicieron creer que con sus hábeas corpus iban a salvarse, aprovechándose de la ignorancia de estos pobres diablos que a veces motivan compasión.
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