
Alrededor de este problema que no es novedad, hay otros que son consecuencia de este accionar tan irresponsable de parte de los dueños de estos centros, como ejemplo, la inseguridad a la exponen a los asistentes porque dado el caso de una emergencia, estos locales no garantizan, pero ni su nombre.
La cosa es que los funcionarios competentes de la M.P.J. realmente se pongan a trabajar porque para eso cobran un sueldo, y que estas acciones no sean luz de un día. Si realmente van a poner mano dura, que sea vea reflejado en acciones y no en palabras. Si ven un local que se burla de las normas, que le revoquen de oficio el certificado de seguridad o que de una vez lo cierren. No queremos enterarnos después que por lo bajo estén mordiendo su tajada y el pueblo hecho el tonto.
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